5.2.1.4.3 Buenas práticas

Coordinación en situaciones de catástrofe

En la figura 5.2.1.4.2.2 se muestra la pirámide de coordinación, que incluye organizaciones relacionadas con la carretera y organizaciones no relacionadas con la carretera. Dentro de las organizaciones relacionadas con la carretera, se han realizado esfuerzos de comunicación y coordinación. La coordinación es un proceso fundamental en la gestión de catástrofes y debe reforzarse dentro de las organizaciones relacionadas con la carretera para mitigar los daños ulteriores debidos a la catástrofe.

Según el informe relativo al terremoto de Northridge (EEUU) de 1995, poco después del seísmo se creó un centro de coordinación de aproximación avanzada. Este centro controla las acciones de coordinación bajo el poder del gobierno estatal.

Japón ha introducido otros enfoques avanzados para mejorar la coordinación. Según éstos, se envían ingenieros de enlace e ingenieros de grupos de trabajo a la zona de la catástrofe para promover acciones coordinadas de restauración entre los gobiernos nacional y local. Este sistema no sólo promueve la acción coordinada, sino que también apoya las cuestiones de ingeniería que deben resolverse en las catástrofes.

En Japón se están introduciendo las acciones de preparación más avanzadas. De acuerdo con las lecciones extraídas del terremoto del este de Japón de 2011, algunas autoridades viarias están tratando de poner en marcha acciones de cooperación mutua no solo dentro de las organizaciones relacionadas con la carretera, sino también con organizaciones no relacionadas con la carretera. Esto implica llegar a acuerdos por adelantado y realizar ejercicios y simulacros periódicos de catástrofes entre las organizaciones acordadas. Los acuerdos suelen establecerse entre los gobiernos nacionales y locales, las autoridades viarias, los contratistas de obras y las empresas consultoras. El informe del terremoto del este de Japón de 2011 señala que gracias a estos acuerdos mutuos se pudieron iniciar rápidamente las labores de inspección y restauración. Los acuerdos mutuos con organizaciones no relacionadas con la carretera, como los medios de comunicación y las organizaciones sin fines de lucro, son necesarios como acciones de preparación para futuros sucesos.

Tecnologías STI y prácticas de gestión

Actualmente, la tecnología STI está muy desarrollada y se aplica para mejorar la gestión del tráfico y la seguridad. La gestión de riesgos y catástrofes no es una excepción.

En 2013 se informó en Australia de una aplicación avanzada en el ámbito de la gestión de catástrofes. La predicción de inundaciones y la información sobre la posibilidad de cierre de carreteras fueron proporcionadas por VMS. La encuesta realizada a los conductores reveló que la difusión de información mediante tecnología ITS era muy eficaz para la selección de rutas. La aplicación de la tecnología ITS en la gestión de riesgos y catástrofes es un reto continuo y es necesario seguir investigando en este campo.

En la tabla 5.2.1.4.3 se muestran estudios de casos de la encuesta internacional que identifican algunos buenos desarrollos de sistemas para mejorar la coordinación y el uso de las tecnologías ITS.

Tabla 5.2.1.4.3 Buenas prácticas relacionadas con la coordinación y el uso de tecnologías ITS en catástrofes recientes

Nuevo concepto de gestión de catástrofes extremas

De acuerdo con las lecciones derivadas del accidente de la central nuclear de Fukushima Daiichi en 2011, se propuso un nuevo concepto de gestión de catástrofes en ingeniería nuclear.

El informe indicaba que las características notables del suceso de la central nuclear, ocurrido a causa del Gran Terremoto del Este de Japón de 2011, eran que: a) se vio afectada una zona muy amplia, y b) a la catástrofe se sumó un enorme tsunami; por lo tanto, no cabía esperar ayuda en caso de catástrofe por parte de la zona más amplia que también se vio afectada.

El informe también indicaba que el suceso mortal de la central nuclear fue en realidad una serie de sucesos graves separados que se produjeron en cadena. Esto hacía que la naturaleza del riesgo dependiera del tiempo. Dado que el tratamiento de la situación implicaba tanto acciones humanas como riesgos variables en el tiempo, las medidas más adecuadas que debían tomarse no eran las mismas a medida que avanzaba el tiempo para prevenir el peor escenario para cada riesgo elemental.

A partir de las características mencionadas, Takada propuso ampliar el concepto de riesgo para incorporar los fallos simultáneos y la dependencia temporal en la evolución del riesgo. Para ello, en el informe se propuso el nuevo concepto "Ráfaga de seguridad" de la siguiente manera:

El estallido de seguridad indica el estado físico en el que, tras iniciarse un fallo único de una pieza o el fallo simultáneo de partes de un gran sistema de ingeniería complejo con posibles consecuencias de fallo de gran magnitud, se propagan y extienden otros daños y, finalmente, el rendimiento esperado del sistema queda fuera de control.

Se introdujeron muchas palabras clave para mejorar la gestión en dos situaciones principales de estallido de seguridad: las situaciones de tipo reacción en cadena y los fallos de tipo simultáneo, como se muestra en la figura 5.2.1.4.3.

Figura 5.2.4.1.4.3 Palabras clave introducidas en reacción en cadena y desastres simultáneos
Figura 5.2.4.1.4.3 Palabras clave introducidas en reacción en cadena y desastres simultáneos

Entre estas palabras clave, las que se indican a continuación y se consideran muy importantes.

  • Robusto: "El sistema debe ser básicamente indiferente a pequeñas perturbaciones. El sistema debe diseñarse de modo que no tenga puntos débiles relativos. Actualmente, la evaluación cuantitativa del sistema es difícil, pero será esencial en el futuro."
  • Autosuficiente: "El sistema de ingeniería moderno depende en gran medida de infraestructuras sociales como el suministro de energía, la comunicación de datos, etcétera. Los sistemas que lo componen se relacionan entre sí; de ahí que un gran número de sistemas pierdan funcionalidad si un pequeño sistema relacionado se colapsa. Para evitar el fallo de un sistema interrelacionado, el sistema debe ser independiente de otros sistemas. A ese sistema resistente lo llamamos sistema autosuficiente".
  • Dinámica: "La gestión de las catástrofes debe estar bajo el control del proceso de toma de decisiones o del proceso de gestión de riesgos en el entorno de la información considerando la evolución temporal secuencial del sistema dañado y evaluando al mismo tiempo la influencia sufrida debido a los daños."