1.3.1 Ciclo de gestión de catástrofes

La gestión de emergencias tiene su fundamento en la protección de la vida, la propiedad y el medio ambiente y consta de cuatro fases que se solapan:

Figura 1.3.1 Ciclo de gestión de catástrofes
Figura 1.3.1 Ciclo de gestión de catástrofes

La mitigación incluye una revisión de las formas de eliminar o reducir el impacto de futuras emergencias. Los planes específicos de mitigación de riesgos se elaboran tras una catástrofe declarada a nivel federal. Reflejan el análisis de riesgos actual y las prioridades de mitigación específicas de la catástrofe declarada. Un término alternativo y más común para mitigación es prevención. En el ámbito de los servicios de emergencia, sin embargo, el término prevención se utiliza para referirse a impedir que se produzca un suceso. Los gestores de emergencias señalan que, si bien es posible prevenir atentados terroristas, no es posible prevenir terremotos. Sin embargo, es posible reducir o mitigar su impacto.

La preparación implica las actividades emprendidas antes de una emergencia, incluido el desarrollo de capacidades operativas, la formación, la preparación de planes y la mejora de los sistemas de información pública y comunicaciones.

La respuesta se define como las medidas adoptadas para salvar vidas y proteger bienes durante una emergencia.

Los esfuerzos de recuperación comienzan al inicio de una emergencia. La recuperación es tanto una actividad a corto plazo destinada a restablecer los sistemas vitales de apoyo a la vida como una actividad a largo plazo destinada a devolver los sistemas de infraestructura a las condiciones anteriores a la catástrofe. La recuperación también incluye los esfuerzos de recuperación de costes.